Se acerca el Día del Maestro... Un cuento para Homenajear a Todos los Maestros en su Día


Cuento Publicado en el Portal: "7 Calderos Mágicos". Sitio dedicado a la difusión de la Lectura, la Literatura Infantil y Juvenil y la Educación. También se pueden encontrar reportajes a escritores, actividades para el aula y un boletín mensual que circula con previa suscripción.

“Desde siempre y aún después”

"Esta es la historia de cuatro amigas que juegan y juegan sin saber que ese día quedará en la memoria de todas".

Milagros:­ ¡Ay chicas! Estoy un poco aburrida de jugar con estos peluches. ¡Siempre lo mismo, siempre lo mismo!

Macarena:- ¡Siiii, yo también ya me aburrí! ¿A qué podemos jugar ahora?

Silvana: - ¡Ya sé! ...¿Y si jugamos a lo que cada una quiere ser cuando sea grande?

Micaela: - ¡Siiiii, buenísimo dale, dale me gusta la idea! Pero... yo no sé que quiero ser cuando sea grande, falta mucho tiempo, recién estamos en salita roja...

Milagros: - Yo si sé que quiero ser cuando sea grande, quiero ser... actriz y trabajar en la tele. Ponerme muchos vestidos largos y que me peinen y me maquillen y firmar muchos autógrafos. Quiero ser famosa. Y quiero dale toooodo mi amor a mi público.

Macarena: - Yo, quiero ser jardinera y cuidar los jardines de toooodo el barrio.

Regar las plantas, podarlas cuando corresponde.,cuidarlas de las hormigas, ver crecer a los rosas y sentir el perfume de los jazmines y las fresias. Yo quiero darles toooodo mi amor a las flores.

Silvana: - Yo ,en cambio, quiero ser doctora para curar a los nenes y darles remedios cuando están enfermos.

Revisarlos en el consultorio y ponerles el palito en la boca para mirarles la garganta, y también quiero pesarlos y medirlos.

Quiero darles toooodo mi amor a mis pacientes.

Micaela:- Mientras ustedes hablaban ya pensé qué quiero ser cuando sea grande. Quiero ser cocinera y hacer ricas tortas, pasteles y budines.

Quiero tener mi negocio y que todo el barrio diga: ¡qué cosas ricas que vende Micaela!

Quiero darle todo mi amor a mis masas.

Las agujas del reloj giran imparables, saben que nadie las pueden detener. Nunca las escuché emitir alguna queja por no tener descanso.

Cuando marcan las doce del mediodía el sol está bien en lo más alto, casi no permite que se formen sombras, nos indica que es la mitad del día y ver cuántas cosas hicimos hasta ese momento y cuánta nos queda por hacer.

Cuando la amistad que se forja es verdadera siempre termina por unir a las personas.

Este encuentro tiene como testigo al sol del mediodía y como protagonistas a las cuatro amigas ya convertidas en mujeres.

Milagros:- ¿Qué tal chicas? ¡Tantos años sin vernos! Fue una muy buena idea llamarnos para encontrarnos y charlar.

Macarena:- Si, después de tanto tiempo seguramente cada una tendrá muchas cosas para contar de su vida.

Silvana:- ¿Se acuerdan de cómo jugábamos cuando éramos chicas? No nos cansábamos nunca.

Podíamos estar hoooras y hoooras corriendo, saltando... qué se yo.

Micaela:- Se acuerdan que una vez jugamos a ser grandes y cada una contó lo que deseaba para su futuro ? ¿En qué quedaron nuestros sueños y deseos?

Milagros:- Recuero perfectamente lo que dije ese día. Yo quería ser actriz y darle todo mi amor a mi público.

Pero...no fue así.

Más tarde me di cuenta que lo que más me gustaba era ser maestra y enseñarles a leer y escribir a los chicos. Es a ellos a quienes les doy todos los días de mi vida mi amor y dedicación.

Macarena:- ¡Y yo que quería ser jardinera y cuidar y regar flores! Se puede decir que muy alejada no estuve ,porque trabajo en un jardín...pero de infantes. Tengo mis pimpollos a los que veo crecer día a día.

Es a ellos a quienes le brindo mi amor.

Silvana:- Yo tampoco estuve muy alejada de mi deseo. Yo quería ser médica pediatra, pero soy profesora de educación física.

Estoy en contacto con niños todo el tiempo y mis deseos de curarlos a veces lo pongo en práctica cuando se me lastima algún alumno. A ellos les doy mi amor siempre.

Micaela: - Yo recuerdo que quería ser la cocinerita del grupo. ¡Si habré ensuciado la cocina de mi casa con harina ,huevos y leche! Recuerdo que quería darles todo mi amor a los postres y a las masas, pero no fue así.

Un día me puse a jugar con la masa y le empecé a dar distintas formas, fue ahí que descubrí mi pasión por el arte. Entonces me dediqué a ser profesora de plástica y enseñarles a mis alumnos los secretos de la escultura y el arte de pintar.

Todo mi amor lo volqué en la escuela.

El ocaso nos avisa que el día está por terminar, pero... hay que ser optimistas porque pronto llegará la noche y con ella la inspiración de muchos poetas.

La presencia de la noche con lunas y estrellas es el escenario perfecto para las personas que saben ver un poco más allá.

Nada se termina allí, porque siempre, siempre estará latiendo un nuevo amanecer impaciente por renacer.

Todo depende de cada persona.

La historia de estas cuatro amigas sigue, como sigue corriendo el agua de los manantiales y como siguen chocando las olas contra las rocas.

Esta vez deciden verse en una plaza y eligen el atardecer para hacerlo ,pues creen que hay ocasos que pasan inadvertidos y que otros en cambio son dignos de retratar.

Este encuentro ocurre mientras el sol se esconde y pinta al cielo de cálidos fucsias y naranjas.

Los rostros de las cuatro amigas también reflejan el paso de los años, pero el resplandor del ocaso las ilumina por fuera y por dentro.

Milagros:- ¡Ay chicas! Parece mentira cómo pasa el tiempo. Ya estamos jubiladas y sentadas en un banco de una plaza como alguna vez lo hicieron nuestros abuelos.

Macarena:- Pensar que antes ,cuando éramos chicas veníamos a la plaza para hamacarnos, o para jugar en la trepadora. ¡Cuántos porrazos que nos dimos por jugar carreras para llegar primero a la calesita y subirnos al único caballo de madera que subía y bajaba.

¿Se acuerdan? Estaba pintado de blanco con las crines negras y una montura colorada con ribetes dorados.

Silvana:- Si, después cuando fuimos adolescentes elegíamos la plaza para estudiar bajo la sombra de algún árbol.

Y ahora estamos acá ,cuidando a nuestros nietos.

No me quejo de nada, la vida fue buena con nosotras ,aunque añoro un poco la escuela.

Micaela:- Chicas ,es la ley de la vida y no tenemos que ser egoístas.

Nosotras tuvimos la oportunidad de realizarnos profesionalmente y trabajar de lo que realmente quisimos. Ahora es justo que otros, que tienen la misma vocación, puedan desarrollarla plenamente..

Milagros:- Es cierto, en la vida siempre hay un tiempo para todo y les digo más, para la sociedad estaremos jubiladas ,pero la docencia no tiene fecha de vencimiento, así como tampoco nadie se jubila de hija, de madre, de hermana, de nieta ,sé es siempre.

Es más, el amor verdadero... tampoco tiene vencimiento.

Macarena:- ¡Qué hermoso sonó lo que dijiste!

Hemos vivido tantas cosas en la escuela que mientras las recordemos jamás podremos alejarnos de ella. Fueron muchos años.

Silvana:- Yo me emociono cuando algún exalumno se acerca tímidamente pensando que no lo voy a recordar y me saluda.

Bueno.. .me parece que ya tenemos que ir yendo para tu escuela de cocina.

Macarena:- Al final, a vos, el sueño de ser cocinera también se te cumplió.

Ahora enseñás otro tipo de arte.

Micaela:(mira el reloj): - ¡Uy, cierto!. En dos horas tengo que dar mi clase de cocina ¿Ven? Siempre se puede seguir enseñando.

Milagros:- ¡ Pero miren allá, a esos mocosos! Están pateando la pelota y las flores que encuentran en el camino. ¡Vamos ,vamos a enseñarles que eso no se hace!

Micaela: -Se dan cuenta que nuestra tarea de enseñar no se termina nunca.

(Se levantan del banco de la plaza y las cuatro amigas se van caminando hacia donde están los mocosos pateando las flores)

Micaela:- ¡Chicos, dejen de patear la pelota donde están las flores!

Silvana:- ¡Eso no se hace!

Macarena: - ¡Vengan para acá que les queremos enseñar dónde pueden jugar!

Milagros:- ¡Ay ,estos chicos! Todo depende de lo que nuestros ojos quieran ver. Todo se renueva ,tantas veces como nuestro corazón así lo dictamine. Todo renace una y otra vez....como los momentos de cada día.


Autora: Graciela Noemí Monescau





3 comentarios:

Cris dijo...

Felicidades a todos los maestros en su día!
Es innegable la importancia de la tarea desarrollada por D.F.Sarmiento por la educación pública, gratuita y laica. Él afirmó:
“Un padre pobre no puede ser responsable de la educación de sus hijos; pero la sociedad en masa tiene interés vital en asegurarse de que todos los individuos que han de venir con el tiempo a formar la nación, hayan sido, por la educación recibida en su infancia, suficientemente preparados para desempeñar las funciones sociales a que serán llamados.”

Laura dijo...

Un abrazo virtual grande y afectuoso a toda la comunidad docente de la escuela es18 y ep 17, de parte de la escuela vecina 140.
Va también nuestro saludo muyyyyyyyyy grande para Patricia la bibliotecaria en su día que se acerca también.

Ep 140.

gracielanm65 dijo...

Hola Patricia!
Me halaga saber que has escogido mi cuento para homenajear a todos los docentes en su día.
Este cuento lo escribí para ser representado en un acto escolar, el cual me trajo muchas satisfacciones.
¡Gracias por dar a conocer mi texto!
Un cariño,Graciela Monescau